martes 22 de marzo de 2011

Imposible



Hoy, he cerrado "La aprendiz desastre", con sólo una publicación. Me he dado cuenta de que es absurdo separar mi vida "laboral" de lo demás. Más que absurdo, es imposible.
Mi vida social y personal depende ya más de mi vida laboral, que de cualquier otra cosa. Me levanto todos los días a las ocho y media, entro a trabajar a las nueve, salgo a las tres (con suerte) y, depende del día, vuelvo a entrar o no por la tarde. Incluso hay días que tengo que salir de Santiago, y no vuelvo hasta pasada la madrugada de trabajar. Y claro, con esto, no queda mucho tiempo para la vida.
Por si fuera poco, mi cuerpo, en vez de acostumbrarse al ritmo de vida que llevo, me impide hacer la mitad de las cosas que quiero. En vez de acostumbrarse al horario, me deja en un estado de delirio y somnolencia total. Las ideas se niegan a aparecer por mi mente, los pensamientos son lentos y deprimentes, y las noches son cortas, pero duras.
Duermo. Duermo a todas horas y en todos los lugares. Este fin de semana me lo he pasado durmiendo. Esta tarde, mis esfuerzos para mantenerme despierta han sido completamente en vano, y me he pasado media tarde durmiendo. Y ahora estoy que me caigo de sueño igualmente.
Sólo quiero dormir. Es lo que más me apetece. Dormir. Curioso, ¿no? Siempre me quejé del insomnio, de lo que odiaba querer dormir y no poder... Pues no os podéis ni imaginar lo mucho que sufro queriendo mantenerme despierta sin éxito. Y, lo peor es que, si aún durmiera bien... pero no. Sueño demasiado, más que nunca. Y hasta tengo pesadillas (no recuerdo tener pesadillas desde los dieciséis años...)
Vivo en un estado constante de inopia. No me entero de nada, ni hago nada, ni siquiera pienso demasiado. Intento con todas mis fuerzas, las pocas que me quedan, seguir adelante. Conseguir que mi inopia desaparezca, y volver a ser yo, con mi energía, con mi vida.
Pero, como se dice siempre, las desgracias nunca vienen solas y, cuando estás en un estado como el mío, cualquier cosa te afecta negativamente. Y me pongo de mala hostia. Y no me gusta estar de mala hostia.
Me queda la reconfortante visión, a lo lejos, de las vacaciones de la semana esa en la que la gente se viste del KKK y salen a pasear por las calles.Y, estoy segura, de que ni eso me va a ayudar.

Si es que yo, en el fondo, sólo quiero dormir...


y despertarme en Junio.

4 comentarios:

  1. Compra un complemento vitamínico (te recomiendo Supradín Activo) y mejora como puedas el ánimo. A veces es cuestión de querer y de ayudar a tu cuerpo a que pueda...

    Ánimo, mi niña.

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  2. Ánimo, ánimo! As épocas difíciles pasan ;)

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  3. Aunque ahora te cueste y no lo parezca, la cosa acaba mejorando, el cuerpo se acostumbra y la mente también, te lo digo yo, que suelo vivir en ese estado... mi ventaja es que tengo demasiada energía y físicamente no suelo notarlo, sólo en momentos puntuales, pero Any tiene razón, en todo. Compra un complemente vitamínico y trata de cambiar el estado mental, que el cansancio no es sólo físico...

    Como dijo Nietzsche: «Lo que no te mata te hace más fuerte».

    Te entiendo. Mucho ánimo :)

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  4. nunca te rindas y permitas que nadie te diga "no puedes".

    besotes de esta peke.

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