miércoles 1 de diciembre de 2010

Vida y obra



Ayer, lloré. Me tiré en la cama, apagué la luz, y lloré hasta quedarme sin fuerzas, hasta caer dormida. Lloré como hacía mucho que no lloraba. Lloré por todo, y lloré por nada.
Lloré por todo y por nada. Lloré por todo lo que está pasando en mi vida y en mi mente, y lloré porque nada tiene sentido.
No sabría explicar la razón exacta, ni siquiera sé si existe. Sólo sé que lloré. Lloré porque el pasado me atormenta, el presente se ríe de mí, y el futuro me aterra. Lloré porque es el tercer y último año de esta nueva vida que no he sabido aprovechar. Lloré porque, por muy diferente que sea de cómo era antes de que todo cambiara, sigo sin conseguir nada. Y lloré porque me aterra la idea de no saber seguir adelante.
Lloré por todo lo que perdí en el camino, y por todo lo que perderé al abandonarlo. Lloré porque gran parte de las cosas que encontré, me han abandonado. Porque el sentido que para mi tenían las cosas, ya no lo encuentro.
Lloré por tantas cosas que no debería haber hecho, y por las otras tantas que no hice. Lloré por no arriesgar, y a veces haber arriesgado demasiado. Lloré por tantas noches de insomnio, por tantos días perdidos.
Lloré porque sé que no me esforcé en alcanzar mi meta, y porque ahora no hay vuelta atrás, es demasiado tarde.
Lloré por momentos, situaciones y personas. Por oportunidades perdidas, por locuras sin razón. Por haber echado tanto y tanto por la borda. Lloré por mi manía de ponerme las cosas difíciles, de complicarme la vida, y de montarme mis grandes cacaos mentales.
Lloré por haber abandonado todo lo que me gustaba y me hacía sentir bien, para adentrarme en una vida que no me aporta absolutamente nada.
Y lloré, por fin, porque por mucho que lo haya intentado, no he conseguido derribar el muro que me separa de los demás. No he conseguido, después de tantos años, abrirme al resto de las personas. Ni siquiera a las más cercanas. Ni a una.
Lloré porque no podía más. Porque tragarme mi mierda día a día me estaba matando. Exploté, y lo volveré a hacer. Tumbada en la soledad de mi habitación, volveré a explotar, a gritar, a llorar. Y mientras no consiga confiar, mientras no encuentre a nadie que me haga sentir realmente cómoda,  seguiré tragándome mi mierda, mis sentimientos.
Y lloraré, gritaré y explotaré. Y sólo tendré este puto blog para desahogarme un poco, sólo un poco, no vaya a ser que me pase y alguien descubra cómo soy, y derribe mi muro.

2 comentarios:

  1. Uff... me reconozco tanto en esa entrada... en lo del muro y no abrirse a los demás, mi propio muro me impide ser lo suficientemente valiente para llorar, y hasta delante de mí misma me hago la fuerte... mi consejo? Búscate a una persona nueva en tu vida y hazte terapia a ti misma: prueba a abrirte con ella. Yo lo hice hace tres años y he conseguido una amiga para toda una vida, y he descubierto con ello que el poder abrirse así a alguien, saber que puedes ser tú misma sin que te juzguen (es más, que te acepten aun más), no tiene precio. Ahora incluso me sabe mal no hacerlo con mis amigas de toda la vida, que son mis amigas de verdad, pero son demasiados años poniendo entre ellas y nosotras ese muro. Me tendré que conformar con esta chica que te digo, e intentar que la gente que vaya entrando en mi vida siga un camino parecido... en serio, te lo recomiendo, es una pasada poder salir de detrás del puto muro por una vez en tu vida! ;)

    ResponderSuprimir
  2. Llora, sí. Yo debería, pero poco a poco he dejado de hacerlo, como tantas otras cosas que quizá serían buenas para mí. Supongo que nunca he logrado sacudirme la estúpida sensación de que llorar te hace vulnerable y que en esta tierra de fieras racionales y analfabetos emocionales no puedes mostrarte débil aunque estés muerta de miedo. Ya digo, pensamiento estúpido que sólo aplico a mí, porque si veo a alguien llorar, la vulnerable soy yo...

    No hace falta derribar un muro para pasar al otro lado... Todo es cuestión de actitud, ya sabes, el vaso medio lleno o medio vacío... Pero no voy a insultar tu inteligencia con algo tan obvio, porque sé que conoces la teoría, y sé que a todos nos cuesta aplicar aforismos que a veces se antojan demasiado irreales y alejados de nuestro tiempo.

    Yo utilizo el blog por el mismo motivo, es terapéutico. Pero ya me he extendido bastante, no sigo, no vaya a ser que me pase y alguien descubra cómo soy...

    ResponderSuprimir

Deja tu huella!