martes 14 de diciembre de 2010

Caminando, voy caminando...



Aunque todo vaya mal; aunque no pase por clase; aunque me enamore; aunque me desenamore; aunque me deprima; aunque me castigue; aunque me martirice; aunque me niegue a coger la salida fácil; aunque no busco soluciones; aunque no lo intente; aunque me enfade; aunque llore; aunque me aburra; aunque me sienta sola aún pasando el día acompañada; aunque nada  de esto tenga sentido...
Hoy, he vuelto a sonreir de verdad. Porque, sinceramente, soy una persona muy simple. Un poco de música, mi música, y un poco de tiempo para mi... y soy feliz.
Hoy, me ha vuelto esa felicidad tonta tan típica de mi. Y me alegro, mucho. He sonreido por nada, tomandome mi café (doble, con leche), y fumando un par de pitillos... Y ha sido una sonrisa sincera.
Hace un par de días, un amigo me dijo que podía saber cuando sonreía de verdad y cuando no. Sonreí, y me dijo que esa no era una sonrisa sincera. Ojalá me viera ahora, porque no puedo borrar esta estúpida sonrisa de mi cara. Y es de verdad, no tiene sentido, pero sé que es de verdad.
¿Lo mejor? Que fue tan simple como darle al play. Tan simple como ponerme los cascos y empezar a escuchar música. Esa música y ese ritmillo que hace que no pueda quedarme quieta en la silla. Esa música que hace que cante susurrando en medio de una cafetería. No puedo parar, ahora no...
Gracias, Bongo Botrako, por hacer que de mi salga una sonrisa en estos días tan y tan oscuros...
Y gracias, sobre todo, a ti. Porque aunque nuestras conversaciones sean absurdas y no suelan ser profundas, sé que estás ahí, y tus palabras de ánimo son las que me han hecho darme cuenta de que no todo es negro. Siempre, siempre, seré Currito.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Deja tu huella!