Un café con leche, doble, con hielo. Y ya van dos cigarrillos en el cenicero de esta mesa. La mesa de la cafetería de turno donde he decidido evadirme del resto del planeta. La música llega a mis oídos por unos auriculares hechos polvos, entre el bullicio de una docena de estudiantes que hacen el primer descanso de la mañana. Dos chicos en una mesa cercana juegan al Counter-Strike muy concentrados, y el de la mesa contigua alterna la mirada entre su PC y el de éstos. Fuera hace un día maravilloso.
Hace apenas unos minutos, no sé cuántos exactamente, el relato de un bloggero me ha hecho sonreír. Tenía ganas de sonreír esta mañana, y ahora no puedo parar.
Otro café con leche, doble, con hielo, por favor. Y el tercer cigarro del día. Quiero seguir desaprovechando esta mañana y perderme por los rincones más inhóspitos de la red.
Buenos días, mundo.

Deberíamos sonreír más a menudo :-)
ResponderSuprimirAl fin y al cabo sale gratis, aunque quizás yo no sea la persona más adecuada para dar lecciones de este tipo, como cantaba Ismael Serrano: "Procuraré sonreír más a menudo...", aunque creo que lo procuro bastante poco.
¡Un abrazo!
No fumes tanto, que es malo... ;P
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